Aranceles e impuestos a la importación

Japón es miembro del Convenio de Sistema Armonizado, por lo que los aranceles autorizados por la Dirección General de Aduanas y Aranceles (Customs and Tariff Bureau) del Ministerio de Finanzas obedecen el sistema de clasificación comercial, basado en 9 dígitos.

Los aranceles – que pueden ser ad valorem (el 90% de los artículos ), específicos (el 2%) o mixtos (el 5,3%)– están agrupados en cuatro categorías, a saber:

  1. Arancel general – aplicable a importaciones provenientes de países no miembros del GATT (Generla Agreement on Tariffs and Trade) y que no mantienen acuerdos comerciales con Japón.

  2. Tarifa OMC – casi siempre más baja que la general, esta tarifa se aplica a países miembros de la OMC o a quienes mantienen acuerdos comerciales con Japón.

  3. Tarifa EPA -Singapur y otros países como México– se trata de los aranceles fijados en el EPA (Acuerdo de Asociación Económica) entre Japón y otros paises con quienes tiene acuerdo comercial.

  4. Arancel preferencial (SGP) – se aplica a países en desarrollo en el marco del Sistema General de Preferencias acordado en la UNCTAD. Se limita generalmente a una cuota determinada de importación por producto. Argentina es uno de los países beneficiarios del SGP.

  5. Arancel temporal – reemplaza los otros aranceles por un período determinado cuando éstos se encuentran en proceso de revisión.

Para consultar sobre el arancel de importación a un producto específico, con el código arancelario específico, se puede consultar el porcentaje en la página web de Aduanas de Japón (versión en inglés únicamente), donde se encuentra una tabla de impuestos de acuerdo al arancel para el:
https://www.customs.go.jp/english/tariff/index.htm

Información más específica y dudas más comunes se pueden consultar en:
https://www.customs.go.jp/english/c-answer_e/customsanswer_e.htm

Los aranceles son administrados por la Dirección de Aduanas y Aranceles  del Ministerio de Finanzas. Como miembro del Convenio del Sistema Armonizado, la nomenclatura arancelaria obedece al sistema de clasificación comercial con identificación de seis dígitos.

Según los datos provenientes de la Asociación de Aranceles de Japón, el arancel medio aplicado en Japón es uno de los más bajos del mundo, aunque existe una gran dispersión entre sectores. Los productos agrícolas están sujetos a aranceles mucho más altos que los productos  no-agrícolas.

El cuero, ciertos productos manufacturados y los alimentos procesados tienen aranceles relativamente altos. Un ejemplo de especial importancia para España es el mercado de la piel y, por consiguiente, el del calzado de piel, que es uno de los más protegidos en Japón y se caracteriza por un complicado sistema de  cuotas arancelarias y altos aranceles. En el caso del calzado de piel, existe una cuota arancelaria de hasta 12.019.000 pares al año a los que se les aplica un arancel del 24%, mientras que el arancel fuera de esta cuota es del 30% ad valorem o de 4.300 yenes por par (la cantidad que resulte más elevada).

Los recargos para la importación de productos agrícolas se encuentran aún entre los más altos entre los países industrializados (pueden llegar hasta el 50%). 

Para la mayoría de los productos manufacturados, como automóviles, partes de automóviles o maquinaria industrial, el arancel vigente es del 0%.

Además de los aranceles, el impuesto sobre el consumo (8%) es recaudado sobre todos los artículos vendidos en Japón.

Despacho de Aduanas

La importación de la mayoría de las mercancías no requiere otro requisito que el trámite del despacho de aduanas y el pago por parte del importador de los derechos arancelarios y los impuestos que correspondan.

Ciertos productos requieren licencias de importación o autorizaciones especiales por parte de autoridades ministeriales (materiales peligrosos, animales, plantas etc.), puesto que están sujetos a regulaciones especiales o a tratados internacionales.

Por otro lado, se prohíbe la importación de mercancías peligrosas como son las drogas, las armas, los explosivos etc., así como todos los productos que infringen las leyes que protegen la propiedad intelectual. 

Los agentes de aduanas se encargan del despacho aduanero, además de ofrecer otros servicios complementarios como el servicio de transporte de mercancías u otros semejantes.