Barreras comerciales a bienes y servicios españoles
En China, existen importantes barreras de acceso al comercio en muchos sectores, lo que supone uno de los mayores problemas a la relación económica bilateral. A modo ilustrativo, se señalan las siguientes:
SPS (Protocolos sanitarios y fitosanitarios): no existe un tratamiento recíproco. La UE permite un acceso flexible de los productos chinos mediante el procedimiento de prelistado que, China, a su vez, no concede a las empresas de la UE. Además, la Comisión demanda que los protocolos SPS que China negocia con un Estado Miembro sean extensibles a los demás, siempre que tengan una situación fitosanitaria equivalente.
Certificación C.C.C.: afecta principalmente a productos industriales. Se trata de un sistema de aseguramiento y certificación de la calidad de productos supuestamente más acorde con las prácticas y estándares internacionales. Plantea problemas como la sujeción o no de partes y piezas incorporados a equipos ya certificados, las diferencias frente a estándares internacionales y la necesidad de inspección física en origen por parte de un inspector chino.
Actividades de construcción y concesiones: no existe un marco normativo nacional que regule el PPP. Aunque esté permitida la constitución de empresas constructoras de capital 100% extranjero, la normativa restringe notablemente el alcance de sus actividades y el reconocimiento de referencias internacionales cuando se concursa a proyectos por parte de filiales de grandes empresas. Las licencias de actividad de empresas locales de construcción e ingeniería se reevalúan en caso de fusiones o adquisiciones con empresas extranjeras.
Servicios financieros: tras obtener una licencia para operar en moneda extranjera, una sucursal de un banco extranjero necesita operar durante tres años, siendo rentable al menos los dos últimos, antes de solicitar la licencia para operar en RMB, y 30% del capital de la sucursal debe depositarse en un banco local, pese a que sus depósitos estén plenamente garantizados por sus matrices. Además, las normas que regulan la propiedad extranjera de bancos domésticos no son concluyentes en cuanto a si un banco en esas circunstancias sería clasificado como doméstico o extranjero y, por tanto, a qué restricciones estaría sujeto. En seguros, también hay restricciones a la apertura simultánea de múltiples sucursales (hoy en día, las autorizaciones son consecutivas con un máximo de dos sucursales al año, restricción a la que no están sujetas las aseguradoras locales), limitaciones de acceso de aseguradoras extranjeras al mercado del seguro obligatorio de vehículos a terceros (el seguro de vehículos representa más de 2/3 de las primas de seguros no de vida y es la vía habitual por la que el cliente entra en contacto, por vez primera, con los seguros no de vida) y al capital extranjero en las aseguradoras chinas (la participación del capital extranjero está limitada a 25% en conjunto y a 20% por cada inversor extranjero, como en banca).
Telecomunicaciones: cabe destacar la imposición de requisitos de capital excesivos (para servicios básicos: 2.000 millones de RMB), la reclasificación de servicios de valor añadido como básicos y, por tanto, las obligaciones de capitalización superiores, la liberalización de los servicios básicos, más lenta que la de los de valor añadido, y la lentitud en la concesión de licencias, entre otros aspectos.
Energía: cabe destacar la exigencia de mayoría de capital chino para poder registrar proyectos que puedan disfrutar del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) del Protocolo de Kyoto, la exclusión de las adjudicaciones de promoción de nueva potencia instalada por parte del gobierno central a las empresas extranjeras y la política industrial claramente tendente a la consolidación de campeones industriales nacionales, entre otros aspectos.
Servicios legales: los despachos de abogados extranjeros se enfrentan a significativas restricciones operativas. Hay prolongados y complejos procedimientos para obtener las autorizaciones. Además, se impide que profesionales locales puedan ofrecer servicios legales de acuerdo con la legislación china si trabajan para despachos extranjeros.
Sistemas informatizados de reserva de billetes (Computer Reserve Systems): suministradores extranjeros como Galileo o Amadeus tienen acceso muy limitado al mercado chino (solo para reservas de aerolíneas extranjeras que operen vuelos de China hacia el extranjero y que representa un 5% del mercado chino) que, de facto, es un monopolio del operador local Travelsky, cuyo sistema no es compatible con los internacionales.
Compras públicas: la contratación pública en China es compleja y poco transparente. A finales de 2007, China realizó una pobre oferta para iniciar las negociaciones de adhesión al Acuerdo de Compras Públicas (GPA) de la OMC. A mediados de julio de 2010, hizo una nueva oferta revisada que seguía siendo insuficiente: los umbrales siguen siendo elevados, si bien se rebajaron respecto a la oferta anterior; los periodos transitorios continuaban siendo altos (cinco años), aunque se mejoraron en relación a los 15 años de la oferta inicial; se mantiene la ausencia de entidades provinciales o locales; y, por último, la oferta presentada relativa a los sectores de utilities y servicios de construcción no es equiparable a la oferta de la UE en el GPA. En noviembre de 2011, presentó una tercera propuesta de adhesión que contenía notables avances respecto a la anterior pero que fue, no obstante, calificada de insuficiente por la OMC y finalmente rechazada. En diciembre de 2012, China presentó una cuarta propuesta de adhesión que contenía avances (3 nuevas provincias se añadían al acuerdo y se rebajaron los umbrales) respecto a la anterior, la resolución a esta propuesta fue discutida y rechazada en enero de 2013. Se está a la espera de la presentación de una nueva oferta por parte china.
Derechos de propiedad intelectual: China ha avanzado en la protección de los derechos de propiedad intelectual, según recoge el Acuerdo TRIPs, pero es difícil garantizar un cumplimiento de la normativa existente. A pesar de esto, se sigue trabajando en mejorar en este campo, segunda mayor causa de preocupación en posibles inversores interesados en invertir en China. Se ha llevado a cabo la instauración de 84 medidas que persiguen 8 objetivos recogidos en el “Plan de Promoción a la Implementación de Propiedad Intelectual en China 2013” y que se dio a conocer el 20 de marzo de 2013.